Es tiempo de elecciones,
precandidatos por aquí por allá,
comentarios sobre si los debates son o no permitidos en voz del presidente
consejero del IFE circulan por los medios de comunicación, por si no fuera poco
spots “dirigidos a los militantes” también se distribuyen por un sin fin de
canales; sin embargo es un exceso el que -ahora- ningún ciudadano pueda tener
un momento de sano esparcimiento, sin ser blanco de nuestros políticos.
Es increíble que no haya una
reglamentación –y si la existe no está muy bien delineada- ya que justo esta
propaganda política nos invade la totalidad de los espacios
No importa el color, la
forma, o la trayectoria del Partido Político, el hecho es que los PRE-candidatos
espectaculares, banderines y pendones por doquier; spots en radio y televisión,
anuncios en el transporte público, llamadas telefónicas a las horas más
extravagantes y ahí otro tema porque me llaman para una encuesta quien le dio
mi número sin mi autorización; y la
contraparte versiones encuesteriles dicen haber realizado tal o cual
encuesta sobre cierto pre-candidato, pero porque no participé, en la mayoría de
los casos no nos enteramos de su existencia, que simpático asunto, pero
regresando al punto, hoy día ya no se puede ir al cine a disfrutar un churro de
película sin que nos ataquen por lo menos con 10 minutos de comerciales, en su
mayoría promocionando a estos políticos en el inicio de las transmisiones
cinematográficas.
La intromisión tan descarada
de empresarios y políticos resulta desfavorable pues al final del día el
hartazgo culmina en que más de un ciudadano prefiere no “desperdiciar” su voto
pues cada vez más se siente la invasión de quienes quieren por fuerza
gobernarnos.